El misterio del Hotel Bellevue

La experiencia constata la necesidad de un brote muy grande de legionelosis para centrar la atención del investigador y otros recursos en averiguar la causa de una enfermedad infecciosa nueva, cómo combatirla y cómo prevenirla, porque los casos esporádicos a menudo pasan desapercibidos.

Hoy en día seguimos aprendiendo lecciones a golpe de brote sobre la enfermedad del legionario. En una situación de brote nos vemos obligados a atrapar información que se nos escapaba y cuando la encontramos, generamos conocimiento. Y cuando este conocimiento se comparte con el colectivo y se incorpora en la sociedad, deviene sabiduría.

Del brote de Manzanares, con más de 250 afectados, aprendimos la utilidad de las técnicas rápidas como la separación inmunomagnética, para gestionar las primeras 48 horas del brote, y su papel en reducir la exposición de la población mediante la identificación temprana de focos sospechosos. Pero 40 años antes de este brote, ya sabíamos que para aprovechar estos golpes y seguir aprendiendo de ellos, es importante la figura de un investigador con conducta compulsiva sobre la revisión reiterada de sus notas y su trabajo.

Este es el fascinante caso de Joseph McDade en el brote de Philadelphia. Que Joseph McDade tuviese el deseo vehemente de revisar su trabajo cada año en las vacaciones de Navidad, es lo que nos permite escribir ahora este post, 41 años después. ¿Qué quién es Joseph McDade? McDade, que ahora tiene 77 años y sigue vivo, es “el padre” de Legionella pneumophila.

POST011-McDade foto

Joseph McDade, quien resolvió el misterio de la enfermedad de los legionarios en el Hotel Stratford Bellevue, en 1976

Empecemos diciendo que la serendipia es un término no aceptado por la Real Academia Española, que designa a los “hallazgos obtenidos al azar cuando se estaba buscando una cosa distinta”. En la ciencia, la serendipia funciona. Pero lo hace generalmente cuando la naturaleza del investigador es compulsiva, como decíamos antes. Porque la habilidad para darse cuenta del hecho azaroso y aprovecharlo, es consecuencia muchas veces de la necesidad de revisar el propio trabajo, una y otra vez, no sabemos si probablemente para satisfacer una tensión interna o la insoportable quemazón de la duda no resuelta.

En 1976, McDade era un hombre de 36 años recientemente contratado por el CDC (el Centro para el Control de Enfermedades) de Atlanta y experto en Ricketssia. Y se vio inmerso en la investigación de campo más grande en la historia de esta institución, para resolver el misterio de una enfermedad que se había llevado por delante a más de dos docenas de legionarios en una convención del Hotel Stratford Bellevue en un caluroso mes de julio de aquel año. Lo cierto es que McDade no dio con la causa en aquel momento y una sensación de fracaso se había apoderado de toda una institución como era y es el CDC, sobre todo por la presión mediática, social y política de la época.

POST011-Composicion

Hotel Bellevue Stratford lugar en que se celebró la convención de legionarios americanos y donde tuvo lugar el brote que permitiría el descubrimiento de Legionella pneumophila.

Pero lo que iba a motivar a McDade a darle otra vuelta de rosca al misterio, no fue esa presión, de la que estaba protegido en los confines de su laboratorio. Fue la exposición directa al comentario de un desconocido ebrio en una fiesta, cuatro meses después. La decepción “etílica” de este anónimo con el CDC, por el misterio no resuelto de los legionarios, activó en McDade la frialdad metodológica y compulsiva de un investigador que sospecha que algo se le había pasado por alto en las pruebas.

Como ocurre en bastantes casos, McDade había dado por sentado algunas cosas aprendidas, pero había anotado todo, incluso detalles insignificantes; y uno de esos detalles no lo era: la presencia ocasional en las muestras de un bacilo, tan raro que todos lo habían descartado antes, pensando que era un contaminante extraño. Y la grandeza de McDade fue cuestionar lo que había dado por sentado, desaprender para aprender, dentro de su conducta de revisión compulsiva sobre su propio trabajo. Rescató los frotis de tejido de conejo de indias que habían sido inyectados con tejido de enfermos. En uno de esos vistazos al microscopio, McDade encontró un cluster de esos bacilos, una disposición que le hizo pensar que se replicaban allí.

POST011-Cluster Legionella

Cluster (en rojo) de los bacilos observados por McDade en muestras de tejido

A McDade le atormentaba pensar tanto en este asunto. La necesidad de encontrar una respuesta llevó a su laboratorio al intento de hacer crecer aquellas formas bacilares. Inyectaron en huevo de gallina tejido de conejo de indias que a su vez había sido inyectado con tejido pulmonar de enfermos por el brote. Cuando los huevos infectados murieron, McDade examinó las muestras a través de una preparación y tinción especiales. La fluorescencia de los montones de bacilos que llenaban el campo microscópico debió ser como una luz que de repente anuncia el final de una gruta oscura, larga y tortuosa. Cuando comprobaron que las muestras de sangre guardadas de los muertos contenían anticuerpos frente a estos bacilos desconocidos, y que no los tenían las muestras de sangre de enfermos en etapas tempranas, McDade y su equipo, una noche ya muy tarde, comprendieron que la bacteria era la respuesta al misterio de la enfermedad de los legionarios.

POST011-Fluorescent Legionella

Bacilos fluorescentes crecidos en huevo de gallina, observados por McDade

McDade aprendió una lección importante, según el mismo reconoce. No solo se trata de hacer las pruebas adecuadas y hacerlas bien. Se trata de saber qué pruebas y por qué. Esta lección es válida hoy en día. Si no te estás haciendo las preguntas correctas, la información que obtengas y por la que probablemente estés pagando no necesariamente será útil.

Si la conducta compulsiva de McDade le llevó a resolver el misterio del Hotel Bellevue, la solución del misterio en sí desencadenó en McDade una nueva idea, la importancia del conocimiento colectivo y de la colaboración. Una idea que aún hoy en día nos cuesta asimilar. Llevado por esa idea, McDade lanzó en los años 90 una de las primeras revistas con acceso abierto en línea, Emerging Infectious Diseases, de la que fue editor durante cinco años. “La idea era mejorar la comunicación en el mundo emergente de las amenazas, y funcionó muy bien y rápidamente”, dijo.

POST011-McDade Conference

31 de Agosto de 2016, Presentación “History, Mystery, and Discovery: 40 Years of Legionnaire’s Disease,” por el Dr. David Fraser y el Dr. Joseph McDade (en la foto), conmemorando el 40 aniversario del descubrimiento y diagnóstico de la legionelosis.

Estamos seguros de que, en efecto, todo funcionará muy bien y rápidamente, cuando aprendamos esa idea tan sencilla del hombre que resolvió el misterio del Hotel Bellevue hace 41 años.

Joseph McDade no dio por resuelto un puzle lleno de resultados negativos hasta que encajó la última pieza que hizo cobrar sentido al conjunto.

(English video, McDade Conference: https://www.youtube.com/watch?v=ALZyly9_l4w&sns=em)

Autor: Guillermo Rodríguez, Director Científico de Biótica.

 

 

Anuncios

Publicado por

bioticalegionella

Blog para hablar y comentar sobre la detección rápida de Legionella en agua y su problemática actual. Legipid Legionella Fast Detection es un kit para la detección rápida de Legionella basado en anticuerpos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s